El trabajo de Roberto Coello se aproxima al de un alquimista. Enamorado de la materia y conocedor de sus posibilidades nos sorprende con un dominio de la más especial de todas, la que se encuentra a la vista de todos y carece de una forma definida: la luz. Antes de que nuestra inteligencia la comprendiera articulaba todas las formas y colores ya que sin ella no existirían. A lo largo de la historia su poder ha sido tan cautivador que todos los ámbitos del arte han perseguido plasmarla.

Podemos decir que Roberto construye, dibuja espacios con su dominio de la luz, con la aportación de materiales nobles y el dominio de la simplicidad de la línea realiza espacios tan elocuentes que no necesitan más que nuestra contemplación. Una eterna dualidad conjugan lo clásico con lo moderno, forzando un contraste que nos envuelve en un pasado y un presente tan acogedor del que no podemos escapar pues la tranquilidad ,elegancia y nobleza de sus espacios recrean un nuevo lugar que será parte de nuestro imaginario. Espacios recreados en arquitectos como Joseph Dirand, fuente de inspiración a la que Roberto añade una visión particular que se articula entre el tratamiento de la naturaleza como parte importante en sus proyectos y el apoyo de destellos dorados que con sus más de 10 tonos comulgaba con lo noble, la felicidad, el sentimentalismo en estos nuevos espacios que acompañados de mobiliarios exclusivos del artista son un recreo para los sentidos.

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